■ Zacatecas, Zac., Julio de 2006 ■
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Recomendaciones para la cosecha del ajo
Para mejorar la producción del ajo es necesario tomar en cuenta algunas recomendaciones,desde las técnicas de cultivo, fertilización y recolección para luego su comercialización.
Iniciaremos con la elección de una parcela sana (libre de nematodos y podredumbre blanca), que es fundamental para conseguir una buena cosecha.
En ningún caso deben ponerse ajos detrás de ajos, cebollas o cualquier otra liliácea.
Tampoco es recomendable cultivar ajos después de alfalfa, guisantes, avena, habas, espinacas, Ni después de arrancar una viña o una plantación de frutales.
En cambio, los cultivos precedentes al ajo que se consideran más adecuados son: el trigo, la cebada, la papa, la lechuga, la col, el pimiento y, en general, todas las gramíneas.
Labores preparatorias
Las labores preparatorias deben dejar el terreno blando y esponjoso en profundidad y sin terrones ni grietas. Superficialmente el suelo debe quedar con estructura granular fina, sin que llegue a estar polvoriento, y limpio de malas hierbas.
Es aconsejable dar dos o tres pases de cultivador (congskilder, vibrocultivador...).
Con el último pase se incorporan el abono de fondo y los pesticidas adecuados para controlar los gusanos de suelo y las malas hierbas.
Plantación
Se utiliza el término "plantación" o "siembra" indistintamente, para designar la operación de poner en la tierra a unos centímetros de profundidad el diente de ajo manualmente o con máquina.
La fecha de plantación depende de cada variedad o tipo de ajo y de las condiciones climáticas del lugar donde se vaya a implantar el cultivo.
Cuando los ajos que van a utilizarse como semilla presentan el brote de la yema movido y alcanza la mitad del diente, en todo caso antes de que emerja el brote del diente, deben plantarse.
Elección de semilla
Junto con la elección de la parcela, la elección adecuada de la semilla de ajo constituye más del 90 por ciento del éxito del cultivo. Los patógenos más importantes del ajo se desarrollan y propagan por el suelo y por la propia semilla, por eso, tiene una extraordinaria importancia cultivar semilla sana en suelo sano para conseguir grandes cosechas y de calidad.
Variedades comerciales
Las variedades comerciales de ajo, procedentes de selección masal y posterior multiplicación por cultivo "in vitro" de meristemos, han sido sometidas en el proceso de su producción a un riguroso control sanitario y de calidad.
La semilla certificada de una determinada variedad de ajos, garantiza formalmente:

· Su pureza varietal (mínima 99%).
· El porcentaje máximo de bulbos germinados o alterados (máximo 3%).
· Libre de virus (máximo 1%).
· Libre de podredumbre blanca (máximo 1%).
· Libre de nematodos (0% del análisis de laboratorio de las muestras).

Existen más de 50 variedades comerciales de ajo inscritas en el Registro Europeo de Variedades de Ajo y 18 en España. Todavía se utiliza un pequeño porcentaje de semilla certificada en el cultivo de ajo.
La semilla que se utiliza actualmente en la mayoría de las explotaciones procede de poblaciones de ajos de consumo, con características similares, más o menos idénticas en cuanto a su morfología, ciclo, comportamiento, etc., procedentes de una determinada zona geográfica, o sea, de ecotipos de ajos.

La profundidad de plantación debe ser de tres a seis centímetros en función del calibre de la semilla (una a dos veces el tamaño del diente).
La densidad de plantas en recolección es otro aspecto importante del cultivo.
La densidad de plantas en la plantación varía según la utilización que se vaya a hacer del ajo (consumo de cabezas secas o semisecas, consumo en verde, ajo deshidratado para industria...).
La producción final, dentro de unos límites, es directamente proporcional a la densidad de plantas existente en el momento de la recolección.

Cuidados al cultivo
El ajo es un cultivo que por sus características morfológicas cubre poco el terreno y, por tanto, ofrece una cierta facilidad al desarrollo de malas hierbas y a la evaporación, si no se actúa adecuadamente.
Las labores de cultivo deben ir encaminadas precisamente a eliminar las malas hierbas y a economizar agua. Para conseguir un terreno limpio de malas hierbas, además de las labores de cultivo, se realiza la limpia manual en explotaciones familiares o, en explotaciones comerciales, se aplican uno o varios herbicidas que controlen precisamente las hierbas que abundan en la parcela de cultivo.
Fertilización
El ajo se adapta bien a casi todos los tipos de suelo en donde se cultivan cereales.
Prefiere suelos francos o algo arcillosos, con contenidos moderados en cal, ricos en potasa, sanos, que drenen bien, sin problemas de encharcamientos.
Las extracciones de nutrientes que realiza una cosecha de 10 mil kilos de bulbos son aproximadamente de:

Ø 110 U.F. de nitrógeno.
Ø 70 U.F. de fosfórico.
Ø 70 U.F. de potasa.
Ø 80 U.F. de azufre.
Ø 5 U.F. de magnesio.
Ø y cantidades menores de los demás nutrientes.

El cultivo de ajo agradece la incorporación de materia orgánica muy descompuesta, libre de semillas de malas hierbas y patógenos.
El abonado de fondo debe incorporar al terreno todo el fósforo y la potasa, por ejemplo en forma de 8-15-15 o cualquier otro ternario. El azufre y el magnesio pueden incorporarse parcialmente en el abonado de cobertera.

Los riegos suelen realizarse por aspersión o por gravedad.
Las necesidades de agua varían en función de los diferentes estados fenológicos por los que pasa el cultivo. Las necesidades desde la brotación hasta el inicio de la bulbificación son las menores y suelen estar suficientemente cubiertas por las lluvias.
En el periodo de la bulbificación, las necesidades de agua son máximas. Durante el periodo de maduración del bulbo, las necesidades de agua van decreciendo hasta que un par de semanas antes de la recolección se hacen nulas
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